Feral
Habitemos el vacío de mi estómago. Te invito, a las tres en punto.
Tus labios en mi cuello. Olfatéame. Dime algo en clave, sobre mis nalgas, en mi barriga, debajo de mi oreja izquierda. Prometo responder en tu misma lengua, aunque no entienda nada.
Mira el hilo negro en mi ombligo. Tira de él y vomitaré suavemente el deseo contenido por la rearticulación del amor.
Me convertiré en un sapo brillante y baboso. No te asustes, ni me sueltes. Comprende que llevo cien años sanando las heridas de otras personas, transfundiéndolas con mi sangre, y no me queda más que este veneno dulce llamado amor.
Usa un poco de mí, tres veces al día, de manera distópica, en cantidad necesaria.
Acaríciame en esta oscuridad. No te asustes, ni me sueltes. Prometo que te morderé, pero volveremos a vivir.

