Narcibebés y narciseñores (2): todos somos zombis.
Como decía antes, se habla de que no existe el libre albedrío y como ex-programadora, es mi deber concordar con eso.
Podemos pensar que sólo somos máquinas biológicas que funcionan a partir de estímulos externos ideológicos y físicos (clase, racialización, género, estilo de crianza, nivel educativo y condiciones geográficas/sociales/políticas) y las mismas precondiciones de nuestro cuerpo-máquina físico (genética, anatomía, función hormonal, etc.).
También podemos considerar que nadie ha demostrado que los pensamientos y sentimientos sean más que procesos cerebrales complejos o que la conciencia sea más que una experiencia subjetiva de nuestros pensares y sentires.
De ser cierto lo anterior, entonces el libre albedrío es una ilusión.
Uff. Ya sin esa carga sobre los hombros me siento ligera para lo que sigue: entonces ¿para qué venimos a este mundo?, ¿por qué existe el sufrimiento? y ¿por qué hay gente mala en este mundo?
La misteriosa programación de este universo me llevó a tener experiencias con algunos malos que se pasaron de lanza conmigo. Yo también me he pasado de lanza con gente que me quería, he explotado a otrxs y casi no soy amorosa con los animales y las plantas. Soy mala.
Haciendo el ejercicio de la máquina que toma conciencia de sí misma —"Yo soy lo que pasa cuando intentas tallar a Dios con la madera de tu propia hambre".—, me pregunto qué factores han formado a cada ser humano que conozco, incluyendo a los malos que me dañaron.
Improntas
Recuerdo que hace casi 7 años mi psicóloga tomó mi carita por las mejillas, simbólicamente, para ayudarme a mirar con firmeza y aceptar que alguien a quien amaba mucho me estaba dañando consistentemente, empeñándose en destruir mi autoconcepto, aplastándome y rescatándome en un ciclo infinito de manipulación y envolviéndome en una fantasía de amor vulnerable, susceptible principalmente a mis terribles defectos.
Es imposible seguir escribiendo sin pensar en que algunas personas piensan que reconocerse víctima significa ser victimista y que, de todos modos, lo más importante es perdonar. Respiro un poco y continúo…
En la diversidad de “avatares” posibles en la humanidad, hay algunas personas que son una maldita porquería. Jaja. Necesitaba escribirlo.
Quise decir que hay personas que biológica y socialmente han recibido improntas que los formaron como seres con bajo nivel de empatía y alto nivel de agresividad, mientras que el resto de nosotros tenemos niveles más normales de esas características.
Les llamaré Narcibebés, con más ironía que cariño.
(continuará, creo)
👾

