El Amor
He escrito este artículo en mi mente decenas de veces, pero hablar del amor me resulta más aventurado y peligroso que hablar de Dios.
“El deseo de que el otro esté bien”, “Un sentimiento de apego profundo”, “El compromiso de cuidado mutuo”… Internet no sabe bien, porque nosotros tampoco. La subjetividad del pulso amoroso siempre nos expulsa con su insuficiencia del terreno biologista, para colocarnos en el narrativo.
Yo deseo ser amada. Corrijo: deseo saber que alguien me ama. No. Deseo sentir que alguien me ama. Que algunas personas me aman. Deseo sentir que soy amada.
Pienso en algunas afirmaciones rudimentarias que mis 46 años de experiencia en este cuerpo me han permitido formular:
El amor es revolucionario
Es cursi e idealista, pero creo que pocos podrían negar que cualquier deseo que ha sido inoculado con una intención amorosa, tiene más poder de cambio que los que son creados por la hegemonía egoísta del ¿capital?
El amor es animal
Biológico, químico, feral.
El amor se cultiva en la paz
Solo así. Sin paz, con miedo, el amor no puede desarrollarse. Tal vez haya que desarrollar una “ética universal multicultural” y sin duda hay que restarle poder a los psicópatas del mundo y a los sistemas que han creado, para que la paz sea generalizada y el amor pueda crecer libremente.
El amor se expande
La lógica de la escasez no aplica para este precioso intangible. El tiempo puede ser limitado, pero ejercer el amor facilita ejercer más amor, como pasa con cada músculo del cuerpo.
El amor nunca resta
Ni domina, ni posee. El amor no es un constructo capitalista, por lo que es contrario a las reglas del dinero y los recursos materiales. Si amas más, no puedes amar menos.
El amor puede ser de una sola vía
Aquí es donde entra el juego erótico. El deseo de ser amada por el mismo objeto de nuestro amor. Por eso lo hemos vuelto transaccional. Pero si entendemos que el amor se expande, podemos amar hacia un lado y ser amadas desde otros, aunque parezca un deporte de alto riesgo. (En esto no me hagas tanto caso. Aún estoy investigando.)
El amor debe atravesar el lenguaje
Lo que se siente, se hace sentir. Con palabras, con tiempo, con juegos, con caricias. El amor es un intangible que sólo se puede transmitir con los sentidos.
El amor verdadero tiende a ser incondicional
Como los niños, que aman con todo su potencial, con curiosidad y de forma muy generosa. Creo que la vida adulta se trata de rehabilitarnos para amar nuevamente como cuando éramos niños, mientras creamos un mundo digno, sin violencia, para que el amor incondicional no esté indefenso, como muchos de nuestros niños.
También creo que el amor es una mezcla de interés, con cuidados y constancia, pero me gustaría hablar de esto después.
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Sabía que me iba a quedar corta. No se habla de algo más relevante que las deidades así nada más, un martes cualquiera y sin el protocolo adecuado.
Seguiré tomándome una Sagres Preta en este café lisboeta, ostentando mi título de ciudadana del mundo por algunas semanas más.
Boa tarde, creo.
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